La Custodia de las Mascotas tras un Divorcio o Separación

Lunes, 10 de abril de 2017

Cuando nos enfrentamos a un divorcio o separación nos planteamos distintas problemáticas, custodia de los hijos e hijas, atribución de la vivienda, las cuentas bancarias, vehículos, deudas…pero que pasa con las mascotas de la familia, ¿Quién debe quedarse con ellas?, ¿tenemos derechos de visitas?

En España, las mascotas son consideradas por el Código Civil como bienes muebles, que además no tienen categoría de enseres personales, ni naturaleza de ajuar familiar, son pues seres vivos, los cuales pueden ser reclamados en propiedad.

La problemática existe cuando no hay acuerdo entre las partes, pues ambos cónyuges, o pareja pueden pactar con quien debe quedarse la mascota. Aquí nos enfrentamos a un desacuerdo, ambos reclaman a su animal doméstico.

Aunque se presume que la adquisición o adopción de la mascota por ambos cónyuges, es frecuente que la mascota este censada sólo por a nombre de uno de ellos, a pesar de durante la relación estuvo al cuidado de ambos, por lo que para reclamar su atribución se deberá acudir a un juicio declarativo, pues no es de aplicación analógica el régimen de visitas de los hijos e hijas menores de edad, no existe una gran jurisprudencia al respecto, pero si algunas sentencias en las que se establece la imposibilidad de reclamar esta “propiedad” en el mismo procedimiento de custodia de menores.

Así que en caso de acudir a la vía contenciosa estaremos ante un proceso declarativo en caso de parejas de hecho o, también puede tener lugar dentro de la liquidación de la sociedad de gananciales, y ahí probar la propiedad del animal.

Otra cuestión que se recoge en algunas de las sentencias disponibles al respecto es cuando hay hijos e hijas menores de edad, pues éstas están atribuyendo la “custodia” de la mascota” a quien ostente la del hijo/a, pues los menores crean un gran vínculo afectivo con ellas, por lo que con frecuencia los jueces no suelen romper este lazo afectivo.

Por la dificultad de los procesos, lo conveniente es llegar a un acuerdo ante las partes, la cual puede pactar un cuidado compartido del animal, una atribución única a una de las partes, o que permanezcan con los niños y niñas, de manera que no se rompa el vínculo que los menores suelen tener con sus mascotas.

Miriam Santamaria Durà.